VIDA A BORDO DEL 24 AL 25 DE ABRIL DE 2017. UN DÍA EN LA JARCIA

Categoría: Noticias
Publicado el Viernes, 12 Mayo 2017 11:34
Escrito por jeronimo
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Cuando atracamos en un puerto es habitual que se permitan visitas a bordo para todos aquellos del lugar que quieran conocer el barco. Y la verdad es que se reciben cientos de visitas al día, incluso en alguna ocasión se ha llegado al millar. Pero claro que más de uno repite visita, porque si no; no me salen las cuentas...

El puente suele ser la zona más concurrida, todos quieren una foto en el timón o con el telégrafo de máquinas. Aunque la pregunta más formulada es: ¿y las velas, cómo se recogen? ¿Qué mecanismo llevan? La mayoría de los curiosos se sorprenden cuando les explicamos que la única manera de izar o cargar (recoger) las velas es a mano. Así lo hacían en 1927 y así lo seguimos haciendo en 2017. En 90 años ha habido muy pocas modificaciones del aparejo y la maquinaria.

¿Cuántas velas hay?

El velamen del "Juan Sebastián de Elcano" está compuesto por un total de 20 velas, de las cuales cinco (a las que se denominan foques) van izadas en la proa del barco, sobre el bauprés (mástil horizontal que sobresale de la proa). Las 15 velas restantes se reparten entre los cuatro palos del buque: Trinquete, Mayor Proel, Mayor Popel y Mesana (nombrados de proa a popa).

El mástil que más velas lleva es el Trinquete ya que es en él donde se sitúan las velas de la Cruz: cuatro velas horizontales denominadas Juanete, Velacho Bajo, Velacho Alto y Trinquete (de arriba abajo), las cuales cuelgan de "mástiles" horizontales que llamamos vergas.

A simple vista parece un entramado imposible de velas y cabos (a bordo las única cuerdas que hay son las de la guitarra y la del reloj). En este barco hay metros y metros y más metros de cabullería: driza de pico, escota del revés, cargadera de la trinquetilla, amantillos, etc. Por cierto, cada cabo tiene una mena (grosor) distinta en función de su misión.

Cada cabo tiene un nombre y una función distinta. Todos debemos conocer su función y cómo se llaman. Al principio es difícil pero cierto es que a medida que pasan los días y nos implicamos en las maniobras dicho entramado comienza a tener cierta lógica y se nos va quedando.

Pues como contaba al principio todas estas velas y cabos no se mueven solas. No solo hay que cobrar (tirar) de los cabos de las velas, también hay que subir a los palos (o mástiles) de casi 50 metros de altura para aferrar (recoger) las velas o para quitar tomadores (cabos que sujetan las velas a las vergas cuando están aferradas).

En el momento de dar o cargar las velas de la Cruz, los "maniobras" (personal de la dotación que maneja las velas) y Guardiasmarinas nos ponemos el arnés (porque la seguridad es lo primero) y ¡arriba que subimos a soltar o hacer firme los tomadores!

¿Cómo subís a los mástiles?

Llegamos a las velas altas subiendo por la jarcia: una especie de escalera construida con cables y cabos que va desde la tapa de regala (lo que comúnmente se conoce como "la borda") hasta la cofa (plataforma horizontal situada sobre el mástil a media altura).

La primera vez que subí, el recorrido hasta la verga se me hizo interminable y estar a más de 40 metros de altura no fue una sensación que me gustase demasiado. Yo que soy juanetero tengo que subir a la verga más alta y más incómoda, ya que el marchapiés (un cabo que cuelga de la verga y a lo largo de ella) donde apoyamos los pies es más pequeño que el marchapiés de las otras vergas, por tanto la postura no es demasiado cómoda. Aunque he de reconocer que al final te acabas acostumbrando.

Y mamá, no te preocupes que como he dicho: la seguridad es lo primero. Además las vistas desde ahí arriba merecen la pena.