Amanece un nuevo día en aguas del Atlántico Sur, sí, Atlántico Sur que bien suena, nos ha costado cosa de 20 días quitarnos esa coletilla de Atlántico Norte. Esto, a parte de indicar que llevamos casi un mes navegando en alta mar, nos deja bien claro que nos queda más bien poco para por fin avistar tierras brasileñas.
Ya podemos empezar a restar los días que nos quedan para llegar a puerto con los dedos de una mano, esto sin duda da un aliento de esperanza para aquellos que empiezan a sufrir de “mamparitis” expresión que siendo sincero he conocido hoy, pero sus efectos ya los llevamos conociendo varios días.
No nos hacemos una idea de lo que se nos avecina por la proa. Brasil el país de la samba, el fútbol, de los carnavales, con perdón a los gaditanos y sin duda alguna un país que rebosa vida y fiesta. Para muchos es la primera vez que salen de territorio nacional y vaya manera de hacerlo, por la puerta grande, cual torero victorioso tras una buena faena. Estoy convencido que Brasil no dejará indiferente a ningún miembro de la dotación.
A lo largo del día saliendo de nuestras rutinarias horas de clases, hemos subido a cargar las velas de la cruz y dejarlas aferradas de puerto, con vistas a la entrada en Rio de Janeiro. Esto nos ha regalado momentos de tensión y nerviosismo, también la pérdida de algún que otro reloj, todo esto debido a nuestra aun falta de pericia en los palos. Sin embargo una vez terminado el trabajo solo nos quedan las risas en cubierta recordando lo sucedido en las alturas.
Me despido desde la mar rogando a nuestra Señora la Virgen del Carmen, Patrona de la Armada y de mi tierra, San Fernando, que vele por toda la dotación de este buque como también de todos aquellos que desde casa nos recuerdan y nos tienen presentes.
A bordo del B/E "Juan Sebastián de Elcano", GM Blázquez Solano.