Algunas frases comunes en nuestro entorno, versan de la sigute forma: "El que no sepa rezar, que vaya por esos mares..." o "nada eleva tanto el alma hacia Dios como la contemplación del mar".
La mar, no es sólo un medio para llevar a cabo actividades socio-económicas o para defender una bandera, como es nuestra noble misión, sino que también es un modo y una escuela de vida. La mar enseña templanza, pero no como una ausencia de acción y gallardía, sino como una espera vigilante e inteligente de lo que pueda acontecer por la proa.
Comienzo con esta reflexión con motivo del día de ayer. En él, pudimos ver a bordo la continuación de ese aumento del viento y de la mar que, de unos días a esta parte, ha venido in crescendo. El vernos rodeados de mar cada mañana, es una sensación que forma esa templanza, más si cabe cuando es una mar ya más brava como la de ayer, no vista en este XCV Crucero de Instrucción hasta ahora, pero más que vista y familiar para este casi centenario buque.
Provocó algún que otro mareo en los estómagos más sensibles, como se puede esperar. No obstante, las actividades se desarrollaron sin ninguna incidencia. Entre dichas actividades, caben destacar el examen de Navegación y la presentación del cómico, pero siempre controvertido "Telecano", obra de la Segunda Vigilancia de GGMM. Se merecen la enhorabuena de todos a bordo por su trabajo en el mantenimiento de tan divertida tradición.
Cinco días nos separan ya del siguiente puerto, ruego por lo tanto a la Virgen del Carmen que nos siga cubriendo bajo su manto protector a nosotros y a nuestros seres queridos en tierra.
Me despido no sin antes mandar un afectuoso saludo a todos los familiares y amigos que nos siguen con desvelo, en especial, a mis padres, hermanos y a mi ahijada Blanca.
"Recuerdo España, tú registe el imperio de los mares"
A bordo, en la mar, a diecisiete de marzo de dos mil veintitrés. GM OTÓN MARTÍNEZ, ÁNGEL