CRÓNICA DE LA INTENSA E INTERESANTE ESTANCIA DEL "JUAN SEBASTIÁN DE ELCANO" EN SANTA CRUZ DE TENERIFE. AHORA, EL BUQUE-ESCUELA NAVEGA POR EL OCEANO ATLÁNTICO EN DEMANDA DEL PRIMER PUERTO EXTRANJERO, PRAIA (CABO VERDE)

Categoría: Noticias
Publicado el Lunes, 17 Marzo 2014 17:24
Escrito por jeronimo
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7 de marzo, 0800 horas: al toque de Babor y Estribor de guardia ocupamos nuestros puestos y avistamos, a lo lejos, la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. El clima es agradable, los cielos despejados y luce el sol.  Los remolcadores aguardan cerca de los diques de abrigo de la dársena “Anaga”. Después de una navegación cuanto menos un poco complicada llegar a puerto supone, a priori, un pequeño alivio. 

En el muelle nos aguarda la Asociación Histórico Cultural de la Gesta del 25 de Julio de 1797, vestidos de soldados de época y con cañones, recordando la batalla en la que el Almirante Nelson no sólo no consiguió sitiar la ciudad y doblegar a los tinerfeños sino que, además, un ya histórico cañón, el “Tigre”, hizo que el Almirante inglés perdiera su brazo. El “Elcano” ondea la bandera nacional, y los disparos de cañón se convierten en salvas de saludo, ahora sí, mezcla de júbilo y orgullo. 

Con las estachas ya encapilladas, la actividad a bordo se vuelve frenética: planchas, guardia entrante, uniformidad, embarque del Almirante Jefe del Mando Naval de Canarias,… Formamos para imponer una Medalla al Mérito Naval a una antigua compañera del barco en un sencillo pero emotivo acto. 

Llegan los autobuses al muelle y los Guardiasmarinas nos vamos a visitar el Museo Militar de Tenerife, en el que pudimos apreciar cuadros, placas y conmemoraciones que recuerdan el glorioso pasado de nuestro país. 

Tras la visita, la mayoría de nosotros decidió disfrutar de la gastronomía y el buen tiempo de la isla yendo a almorzar por la ciudad y, por la noche, pudimos celebrar el conocido Carnaval de Santa Cruz, considerado por muchos de los más importantes del mundo. 

A la mañana siguiente inauguramos, junto al alcalde y las principales autoridades de la ciudad, una glorieta en honor al Buque-Escuela "Juan Sebastián de Elcano". Los tinerfeños presumen con orgullo de ser el puerto más visitado, después de Cádiz y Marín, por el buque. Y no les falta razón, pues en sus 85 Cruceros de Instrucción nuestro velero ha recalado en la isla nada más y nada menos que en 57 ocasiones. Con sencillos actos como éste nos demuestran, una vez más, el cariño y el afecto hacia el barco y hacia la Armada. “¡Esperamos poder corresponderles con muchas visitas,” oigo decir con alegría a mi compañero, “porque es un verdadero placer venir a esta isla!”. 

Finalizado el acto, salimos a tierra para unirnos al “pasacalles” del Carnaval, auténtica manifestación de los “chicharreros” donde más que nunca reina la simpatía, la alegría y la fiesta. Si la isla ya de por sí es bella, el carácter de sus gentes la vuelve espectacular…. Todos son acogidos, todos son invitados, todos se unen a la celebración del Carnaval. 

La jornada dominical se desarrolló tranquila. El Cabildo Insular ofreció a la dotación y alumnos del barco la oportunidad de hacer una visita guiada por las cañadas del Teide. El volcán, imponente por su altura, rodeado de parajes insólitos, ofrece desde sus laderas vistas espectaculares, hacia el mar y hacia la montaña. Dicen los “canariones” con sorna que los “chicharreros” tienen el Teide, pero que ellos lo ven mejor desde su isla. Al final todos disfrutan de su majestuosidad. Los cielos se fueron cubriendo a medida que íbamos descendiendo y volviendo al barco, e incluso cayeron algunas gotas de agua. 

Qué diferente sonaba la voz de “Babor y Estribor de Guardia” el lunes 10 de marzo, día de partida. La memoria se esforzaba en retener los recuerdos del fin de semana, y trataba de organizarlos antes de que apareciera el nervioso pálpito del corazón, sabedor de que comenzaba una nueva travesía y con ella nuevas aventuras y emociones. 

Pero no hay mucho tiempo para pensar en ello. La maquinaria del barco se ponía en movimiento y era momento de devolver, a nuestra manera, un poco del afecto recibido. Durante la salida por la dársena el “Elcano” comienza a desplegar sus velas, a ritmo de voces y chifles. Los alumnos y la dotación se disponen en las tiras, y los gavieros suben a los palos y las vergas. Desde el aire un helicóptero filma la secuencia, y hasta parece que el viento no se quiere perder el espectáculo. El barco rinde así homenaje a una ciudad amiga y acogedora. 

Comienza así la singladura, de buen cariz, con el bauprés buscando ya el próximo destino, y con la popa, nostálgica, que intenta no perder la imagen del Teide a lo lejos. 

El régimen es de festivo en la mar y todos descansamos después del intenso y divertido fin de semana en Tenerife. 

La semana transcurre influenciada por una realidad tan evidente como importante: el barco navega con los vientos alisios, y con ello varias circunstancias: la bondad, constancia y suavidad de estos vientos permite dar todo el aparejo. Esas voces que hasta ahora sólo veíamos escritas en el libro de maniobra comienzan a sonar por órdenes generales: “listos a cazar e izar la escandalosa del mayor proel”, “listos a descargar el trinquete”, “iza velacho alto”,…. con todo el aparejo, a un largo, con viento bonancible moderado del nordeste, así es como el “Elcano” disfruta en la mar…. 

Los Guardiasmarinas ya pueden observar los dos crepúsculos (matutino y vespertino) y la meridiana, y se pasan horas frente a la calculadora, el papel milimetrado y el “boli” para determinar nuestra situación en el globo tomando alturas a los astros. 

Y cómo olvidar la vida en cubierta, seña de identidad de nuestro buque-escuela, que se recupera con el buen tiempo y las favorables condiciones meteorológicas: deporte, comidas en el alcázar, trabajos en cubierta, clases al aire libre,... Incluso hemos cambiado la uniformidad, sustituyendo las azules faenas por los pantalones cortos blancos y las camisas de manga corta. El calor aprieta conforme nos acercamos al ecuador, y los cocineros cambian los sabrosos potajes por las frescas ensaladas.

Parece que, después de una travesía por un “incómodo” (aunque bello) mar Mediterráneo, todo vuelve a la normalidad de un Crucero de Instrucción. El engranaje del “Elcano” empieza a rodar suave, sin interrupciones, como cuando uno se mete en la autovía a 120 para un viaje de muchos kilómetros...

Todo se ve con mejor cara y con más ilusión en estas condiciones. La mar, y sobre todo la lejanía de nuestros seres queridos, se llevan mejor así, incluso los Guardiasmarinas suben a la cofa con una sonrisa. Toquemos madera, que a bordo de este buque no es poca, y que dure. Este es el "Elcano" que todos conocemos y el que todos queremos....