Son las cinco y media de la mañana y toca levantarse. En menos de una hora el Buque-Escuela "Juan Sebastián de Elcano" estará ya adentrándose en la bahía de Guanabara. Aunque todavía no ha salido el sol y a alguno parece que se le han pegado las sábanas por levantarse a tan intempestiva hora, lo hacemos con mucha ilusión pues mientras preparábamos el buque fondeados al norte de la Isla Pai y Mae, con las impresionantes vistas del Cristo Redentor y el Pao de Azúcar, no podemos dejar de imaginarnos cómo será la famosa ciudad de Río de Janeiro. Es nuestro primer puerto extranjero, un puerto muy esperado no solo por el exotismo y fama que lo caracterizan, sino también por haber pasado 27 días sin pisar tierra. Y ya apetece.
La entrada a la bahía de Guanabara es espectacular. Bajo la atenta mirada del Cristo Redentor pasamos a escasa distancia de la playa de Botafogo y el morro del Pao de Azúcar que configuran una magnífica estampa. Mientras nos adentramos en el corazón de la bahía podemos ver la isla de Villegagnon donde está situada la Escuela Naval brasileña junto al aeropuerto, la isla de las Enxadas, el puente Presidente Costa E Silva que une Río de Janeiro con la ciudad de Niteroi y por fin el muelle de Plaza Mauá donde atracaremos en unos minutos.
Entre el murmullo de la ciudad se empiezan a escuchar los acordes de la banda de música de la Marina brasileña entonando pasodobles y marchas militares, siendo respondidas por nuestra querida banda de música con “Banderita”. Familiares y amigos nos aguardan en el muelle ondeando al viento la Bandera de España y al verlos a alguno se le escapa una lágrima de alegría. Nada más tocar territorio carioca, se toca Br y Er de Guardia para saludo a la voz. El Embajador de España en Brasil nos da la bienvenida y el barco le rinde los honores de ordenanza con las correspondientes voces de “Viva España” e himno nacional.
Tras colocar los toldos y arranchar todo, se toca retirada general y la dotación puede desembarcar para empezar a disfrutar del puerto. Mientras tanto en la Cámara del Comandante se recibe la visita de autoridades civiles y militares para un almuerzo protocolario.
Ya por la tarde tiene lugar un partido de fútbol entre miembros de la dotación y un combinado brasileño que nos hacen rememorar ese fatídico partido de la Copa de Confederaciones entre España y Brasil de junio del 2013 al terminar con idéntico resultado. No obstante el resultado es lo de menos y todos los participantes disfrutan de un rato de deporte en buena sintonía.
A primera hora de la mañana siguiente un grupo de Guardiasmarinas se prepara para visitar la Escuela Naval brasileña, que fue fundada en 1782 por la corona portuguesa. En ella se alojan casi 1.000 alumnos, de los cuales 24 son mujeres, pertenecientes al Cuerpo de Intendencia.
Los Guardiasmarinas efectuaron la entrada a las instalaciones de la Escuela Naval por la tradicional cuesta que, según contaban los guardias marinas brasileños, cada año recorren los aspirantes de nuevo ingreso así como los recién egresados como Oficiales. Nos dirigimos al salón de actos donde el Subcomandante Marcelo Santiago Villas Boas nos impartió una conferencia sobre la organización y régimen interno de la Escuela Naval quedando todos impresionados de las excelentes instalaciones de las que disponen los alumnos. Acto seguido, realizamos un tour por la Escuela y nos muestran dos simuladores: uno de navegación y otro de astronomía. Visitamos también camaretas, laboratorios de física e instalaciones deportivas, comedor, aulas, biblioteca, etc... terminando la visita con un ameno coloquio de confraternización en el Casino de Alumnos.
Ya de regreso al buque, en la cámara de Guardiasmarinas, el Coronel Paulo Filho, profesor de Liderazgo en la Escuela de Guerra y Estado Mayor, nos imparte una interesantísima conferencia sobre las características que debe tener un buen líder y nos abre los ojos al mostrarnos lo similares que son los valores de nuestras Armadas. A la conferencia le siguió un turno de preguntas en el que los alumnos pudieron conocer de la mano de un experto las raíces de un mundo, para muchos, desconocido.
Tras la comida vuelve a tener lugar otro encuentro futbolístico, en esta ocasión entre Guardiasmarinas del "Elcano" y alumnos de la Escuela Naval brasileña en sus instalaciones deportivas. Tras un apretado y competido encuentro, el resultado acaba en favor de los locales, que supieron aprovechar mejor sus oportunidades de gol a pesar del dominio español durante el partido.
El sábado por la mañana se celebra en la toldilla del buque un acto de Jura de Bandera donde una veintena de españoles residentes en Brasil tienen oportunidad de dar testimonio inequívoco de fidelidad y amor a España, gesto generoso que les honra.
La jornada dominical empieza más tarde de lo esperado pues de madrugada se cambió la hora pasando a huso horario “Papa”, cuatro horas de diferencia ya con España. El cambio de huso horario propicia más tiempo para salir y disfrutar de los últimos coletazos del carnaval de Río, o dormir un poco más, según convenga. Tanto por la mañana como por la tarde del lunes 23, se reciben múltiples visitas a bordo que quedan maravillados con el aspecto y cualidades del buque. Asimismo, como ya pasó el día anterior, la mayoría de la dotación disfruta de las numerosas atracciones de ocio y culturales de Río de Janeiro: Copacabana e Ipanema, el barrio de Lapa, el “Pao de Azúcar”, la Catedral, el Cristo Redentor, Maracaná,… entre otras.
Bajo un sol abrasador, como en Sevilla en agosto, amanece este martes y a primera hora de la mañana el barco empieza a prepararse para largar amarras. Los Guardiasmarinas colaboran recogiendo los toldos y en la maniobra para recibir a los remolcadores, imprescindibles en el desatraque.
Al embarcar el práctico, el Comandante da la orden de Br y Er de Guardia y todo el personal a bordo acude a su puesto. Pocos minutos después el buque ha largado amarras y por órdenes generales se escucha “Maniobra General”. Mientras acudimos a nuestro puesto, más de uno piensa: Hasta siempre Río!!!. Nos llevamos de la ciudad carioca grandes recuerdos e historias, muchas de ellas peculiares, de un puerto cuanto menos exótico y atractivo, adornado con algo de purpurina por los ya concluidos carnavales.
La salida de la Bahía de Guanabara fue casi más espectacular que la entrada pues a escasos metros del muelle comenzamos a dar velas dejando a los visitantes de los monumentos de la isla sin palabras al ver como el "Elcano" navega por la bahía con sus velas desplegadas. Casi parece que el Cristo Redentor gira la cabeza para no perderse nuestra marcha. Navegamos a una milla escasa de las multitudinarias playas de Copacabana e Ipanema con el aparejo de cuchillo y estays izados.
Ya fuera de la bahía dejamos por babor la isla de Rasa y, a la vista de las condiciones meteo, se hace necesario cargar algunas velas: así la guardia de cubierta se estrena en este nuevo tránsito.
Nos acostamos todavía pensando en Río de Janeiro mientras el buque pone rumbo al puerto de Montevideo. La estancia ha sido maravillosa sobre todo tras haber superado un tránsito de 27 días. Así que los ocho que nos quedan hasta Montevideo nos parecerán un santiamén. Hoy es miércoles y el regreso a la rutina en la mar se nos hace un poco cuesta arriba pero rápidamente todos volvemos a nuestra actividad. Los Guardiasmarinas, sin ir más lejos, tenemos que estudiar para un examen, qué mejor manera de desperezarse!!!.
El destino de maniobra tiene la ardua tarea de trimar la jarcia del buque. Por palos y, con la colaboración del destino entero, se tensan y aseguran todos los cables (obenques y quinales) que aseguran el correcto asentamiento de los palos machos y sus masteleros. Mientras tanto, los Guardiasmarinas volvemos a una de nuestras estampas más habituales, aferrar las velas de cruz.
Los que tuvimos las oportunidad de subir a aferrar la cruz pudimos disfrutar de las impresionantes vistas de un día soleado y despejado en alta mar oteando un horizonte azul intenso en el que se podía observar la zigzagueante estela del barco en su lento navegar.
Por la tarde continúan los trabajos y mantenimientos y, tras el ocaso, tiene lugar en el alcázar el tradicional concierto de la banda de música que tanto habíamos echado de menos estos días en puerto. Entonan canciones tan conocidas como “La chica yeyé” y a más de uno se le escapan los pies. El concierto termina, como todos los jueves, con Guardiasmarinas y dotación recorriendo la cubierta en el tradicional paseíllo, dando así por finalizado un largo e intenso día de trabajo.