Navegando en demanda de Baltimore, dos días antes de recoger al práctico para entrar en la Bahía de Chesapeake, damos avante con un régimen de máquinas de 180 revoluciones con el aparejo de cuchillo trabajando sin descanso. La meteorología es idónea para navegar a vela, por eso el Sr. Comandante comienza a valorar si nos podemos permitir parar el motor. El cálculo sobre la derrota es de vital importancia ya que no podemos llegar tarde a nuestra cita con el práctico.
Como cualquier día laborable en la mar, la diana se toca a 0700 horas, el personal franco desayuna y acude a su puesto de revista de policía. El material para comenzar los trabajos aguarda en los pañoles.
La agenda de los Guardiasmarinas está hoy bien cargada. Para empezar dos exámenes, de Logística Operativa y de Meteorología. Además, el calendario de clases sigue su curso; una clase práctica sobe cartografía electrónica ha despertado mucho interés entre los alumnos. Este tipo de cartografía es precisamente la que tendrán que manejar cuando adquieran sus primeros destinos en los buques de la Armada.
Llega la hora de la comida para reponer fuerzas tras la clase de educación física. Toda la dotación tiene la oportunidad de degustar un delicioso salmorejo.
El atardecer se echa encima en un abrir y cerrar de ojos y el toque de la Oración junto con el Ocaso confirman que un día más a bordo del “Juan Sebastián de Elcano” está a punto de finalizar.
El tradicional concierto tiene lugar en el Alcázar. El Ocaso tiene lugar de buena anochecida, viento bonancible moderado de componente E, marejadilla con mar de fondo de 0,5 metros del SE, buena visibilidad, cielos parcialmente cubiertos y horizontes claros, navegando a rumbo 030º-6 nudos.
En demanda del puerto americano de Baltimore, navegando a vela, finaliza la singladura sin mayor novedad.