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Categoría: Noticias
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Publicado el Viernes, 18 Noviembre 2016 17:28
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Escrito por jeronimo
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Al fin se dio la voz de “larga todo” y poco a poco los remolcadores nos separaban del muelle, nos alejaban también de Brasil. Ya han pasado varios días desde entonces, navegamos rumbo a Dakar, África. Pasamos los días rodeados de agua y ya ni siquiera nos sigue algún valiente piquero. En los ratos libres pienso en mi paso por Recife. ¿Por qué no dejo de mirar atrás?
Siendo sincero no esperaba mucho de Recife, antes de comenzar el crucero pensaba mucho en Salvador de Bahía, lo bien que lo íbamos a pasar, los lugares que íbamos a visitar. Sinceramente no le dediqué mucho tiempo a Recife. Las expectativas no eran malas, simplemente no me había hecho ninguna.
Dicen que una buena primera impresión es clave. En Recife lo saben bien, al distinguir el horizonte vimos los rascacielos de la inmensa ciudad extenderse casi a lo largo del horizonte. La verdad es que en mi vida había visto tantos rascacielos extenderse por tanta costa. Desde luego la ciudad logró captar mi atención ¿sería amor a primera vista?
La primera noche hubo recepción en la toldilla. Como Embajador de España y de la Armada debía hablar con los invitados. Me sentía muy cómodo hablando con los brasileños. Ellos me hablaban en portugués y yo les contestaba en castellano. Nos entendíamos perfectamente.
La verdad es que ahora entiendo mucho más portugués que antes de comenzar el crucero, al fin y al cabo este era nuestro cuarto puerto de habla portuguesa. Otra cosa que debo agradecer a este barco cuando desembarquemos el 20 de diciembre. Incluso me atreví a decir unas palabras en portugués, o como decimos aquí “portuñol” (portugués y español).
Al día siguiente fuimos a la comisaría de la 4ª Compañía de Policía Militar de la 7ª Región Militar. No os preocupéis que no fui arrestado. Era una visita programada. Aprendimos como trabaja la Policía militar aquí en Brasil y con qué medios cuenta. Incluso vimos una demostración de cómo actúan en diversas situaciones.
El viernes aprovechamos para ir a "Puerto Galinha". Estaba a una hora y media en coche pero merecía la pena por las impresionantes playas. Además nos habían dicho que era la única playa de la zona de Recife en la que no ha habido ataques de tiburón. Tras pasar el día en la playa volvimos a Recife para conocer la ciudad de noche. Nos sorprendió (para bien) lo animada que era la noche recifense y lo parecida que era a la europea.
El sábado se organizó una excursión a la ciudad de Olinda. El centro histórico de esta pequeña ciudad es también considerado por la UNESCO como "Patrimonio de la Humanidad". El barrio me recordó al de "Pelourinho" en Salvador de Bahía, aunque este me gustó más. Tuvimos la suerte de ver un partido de fútbol de la Segunda división brasileña esa misma noche. Se disputaba en el estadio del equipo recifense: el Clube Náutico Capibaribe. Ganó el equipo local, al que animamos nosotros.
También vimos el Marco Zero, donde nació la ciudad de Recife. Un centro histórico reformado y repleto de alegría y vida. Creo que estas dos palabras definen muy bien lo que ha sido para nosotros Recife: historia y vida. Quizás podríamos añadir cultura. Una mezcla casi perfecta.
Cada vez que pienso en Recife se me viene una sonrisa a la cara. ¿Será porque disfruté esos días? Quizás el no generar muchas expectativas de un puerto hace que lo disfrutemos mucho más.
Si es así, no me espero nada de Dakar.