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Sábado, 04 Diciembre 2010
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Miércoles, 29 Marzo 2017
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Viernes, 11 Noviembre 2022
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ELBUQUE-ESCUELA "JUAN SEBASTIÁN DE ELCANO" RECALA EN EL PUERTO CHILENO DE VALPARAÍSO

Tras recorrer desde Punta Arenas mil millas por el Estrecho de Magallanes y los Canales Patagónicos y Chilotes, el Buque-Escuela de la Armada Española salió al Océano Pacífico, por el que navegó hasta atracar en la mañana del pasado 3 de abril en la Base Naval de Valparaíso.

Durante su estancia en la ciudad porteña, la decimoquinta en la vida del barco, se recibió a bordo al embajador de España en Chile y a numerosas autoridades civiles y militares de la región.

Los Guardiasmarinas visitaron la fragata “Prat”, buque anfitrión designado por la Marina de Chile, así como la Escuela Naval, en la que tuvieron oportunidad de confraternizar con sus homólogos chilenos, incluyendo competiciones deportivas.

Una sección de Guardiasmarinas junto a otra de dotación de la fragata “Prat” rindió homenaje a los héroes de la batalla de Iquique, con una ofrenda floral ante el monumento y cripta sitos frente al Cuartel General de la Marina de Chile.

Además de la tradicional recepción a la sociedad local y colonia española, a bordo tuvo lugar un acto castrense de Jura de Bandera, en el que 58 españoles residentes en el país andino ofrecieron testimonio de su amor a España besando su Bandera.

La comunidad española agasajó a dotación y alumnos con sendas recepciones en los Estadios Españoles de Valparaíso y Santiago.

Como en cada escala en puerto, el buque estuvo abierto al público, recibiendo en visitas organizadas a escolares, como los de los colegios “Español María Reina” e “Hispano Americano” y colectividades, como la aragonesa y gallega o la séptima compañía de bomberos voluntarios de Valparaíso, denominada Bomba España. En total visitaron el buque 2.500 personas.

El “Juan Sebastián de Elcano” se hizo a la mar en la mañana del 8 de abril, dando la vela en demanda de Callao en Perú, su siguiente escala en el LXXXVI Crucero de Instrucción.

EL BUQUE-ESCUELA "JUAN SEBASTIÁN DE ELCANO" DURANTE SU NAVEGACIÓN POR EL PASO SHOEL

VIDA A BORDO, DEL 23 AL 28 DE MARZO DE 2015. TRÁNSITO CANALES PATAGÓNICOS

Con la calurosa despedida del ministro de Defensa de España, acompañado de otras autoridades en el muelle Arturo Prat de Punta Arenas, nuestro Buque-Escuela parte de esta entrañable ciudad y se adentra, todavía más después de cruzar el Estrecho de Magallanes, en el laberinto de esteros que componen los Canales Patagónicos. 

Nada más largar amarras, una dotación bien adiestrada con la lógica experiencia adquirida después de haber cruzado medio mundo, da sin contratiempos el aparejo de cuchillo para aprovechar al máximo el último espacio que nos va a permitir navegar a vela en las próximas singladuras. La dotación se afana en sus quehaceres en la maniobra hasta conseguir que el formidable velero surque lenta pero solemnemente el Paso Ancho a rumbo sur.

Conforme va cayendo la noche y los límites de la costa se ciernen cada vez más y más contra nosotros, las sucesivas guardias van cargando las velas hasta dejar el barco, como lo denominamos cuando navega sin velas, a “palo seco”. Avanzando por estas aguas  no podemos evitar fascinarnos del valor y la maestría de la que tuvieron que hacer uso nuestros antiquísimos predecesores: Fernando de Magallanes, Pedro Sarmiento de Gamboa o Juan Sebastián de Elcano que descubrieron y cartografiaron estos estuarios en unas condiciones infinitamente más precarias que las nuestras (con más margen en el itinerario, eso sí).

Tras una noche de navegación complicada para la guardia de Puente lidiando con colosos de piedra a banda y banda y traicioneras corrientes, el barco amanece una nueva singladura. Durante la noche, el barco se ha ido adentrando en las profundidades de este singular laberinto y cuando el sol decide abrir el telón para un nuevo día nadie se espera el escenario que nos tenía preparado. A pesar de haber oído historias acerca de la belleza de estos canales nadie hubiera imaginado que pudieran ser tal el espectáculo. De repente, nos encontramos navegando en lo que fácilmente podría ser un río rodeados de enormes cumbres nevadas con la mar completamente en calma, una suave brisa y un sol que contrasta radiante con el limpio hielo que cubre las montañas; esta mañana en concreto, navegamos por el tramo bautizado como Paso Tortuoso. 

Los Guardiasmarinas de guardia de meteorología aseguran que vamos a tener una suerte asombrosa y que durante el tiempo que pasemos serpenteando a través de los canales nos vamos a ver amparados por un anticiclón, casi estacionario que nos va a proteger de las inclemencias meteorológicas típicas de la zona.

La vida a bordo poco a poco adquiere su usual normalidad: unos horarios bien definidos nos permiten a los alumnos administrar el tiempo de forma que podemos estudiar, hacer deporte y relajarnos a pesar de que, como corresponde en estas fechas, los exámenes están a la vuelta de la esquina.

Durante la tarde, un grupo de Guardiasmarinas dan una conferencia en la que desglosan detalladamente la derrota a seguir a través del complicado entramado de canales que componen los Canales Patagónicos, resaltando los peligros más importantes y otra información de gran interés para toda la dotación.

La gratitud de estos canales se ve ensalzada por la dificultad de su cruce y por ello los equipos de Guardiasmarinas de puente y derrota se ven reforzados para realizar una navegación de precisión en la que un error en la posición exacta del barco no es admisible debido a los numerosos bajos, rocas y otros notorios peligros a la navegación. La dotación se ve también apoyada por la presencia de dos oficiales de la Armada Chilena, grandes conocedores de la zona, que nos acompañaran en nuestra travesía hasta Valparaíso ayudándonos con su experiencia y grandes cualidades a llevar el buque “a buen puerto”.

Como se refleja en el cuaderno de bitácora de a bordo, se produce el orto de buena amanecida, lo que significa que las condiciones actuales y previstas para el resto del día van a ser favorables a la navegación. Sin embargo, ajenos al horario que impone el sol, la dotación lleva ya un tiempo despierta preparándose para seguir cumpliendo sus labores un día más.

El barco continúa su actividad cotidiana. La dotación realiza sus labores de adiestramiento y mantenimiento y los Guardiasmarinas asisten a sus clases. La imposibilidad de ver el horizonte en los 360º que rodean al barco se convierte en aliada de los Guardiasmarinas ya que les impide realizar sus observaciones astronómicas diarias al no poder obtener la posición del barco gracias a la posición relativa de los astros como el sol o las estrellas.

Las claras y calmadas aguas de los canales permiten ver el reflejo del barco deslizarse a través de los numerosos estrechos mientras a ambos costados se van sucediendo imágenes de glaciares e islas prácticamente vírgenes. Hoy cruzamos el Paso Shoal y el Canal de Gray, uno de los más complicados de la travesía que sólo se puede cruzar de día.

Contra todo pronóstico, durante el día de hoy nos vemos obligados a evacuar a una marinero de la dotación con un dolor agudo abdominal y a la que la Teniente enfermera acompañará siendo ambas desembarcadas gracias a la ayuda del patrullero chileno “Cabrales”, que se encontraba por la zona realizando adiestramiento, y será capaz de acercarles en menos tiempo a puerto. Allí, la afectada podrá recibir atención médica especializada de forma inmediata. Las reacciones fueron rápidas y controladas y permitieron atajar el problema antes de que desembocara en uno de mayor gravedad.

Por la tarde se alista una de las embarcaciones auxiliares del buque y se da la oportunidad a miembros de la dotación de embarcar y ver desde fuera el barco para poder contemplarlo dentro de tan impactante fondo. Reseñar que ninguno de los que embarcaron desperdició la oportunidad de hacerse una foto e inmortalizar el momento.

Tras un nuevo día de navegación en el que las corrientes y la luz del sol imponen las horas en las que al barco le es “permitido” cruzar determinados pasos, rinde una nueva singladura en la que los protagonistas son los equipos de puente y derrota que han sabido mantener el barco controlado en todo momento. Eso sí, no sin desafíos.

En un nuevo día por la Patagonia el buen tiempo sigue acompañándonos y nos concede otro día de sol y brisa. Los prácticos de la Armada chilena, así como algunos miembros de la dotación que ya habían cruzado los canales anteriormente, aseguran que es la primera vez en la que disfrutan de semejante situación ambiental y que por ello esta sea quizás una ocasión aún más especial. A pesar de que durante las noches las temperaturas caen drásticamente, el sol permite que durante el día la cubierta se llene de vida y sean comunes las fotos de grupo, de paisajes, de amigos, de “selfies” para recordar este momento y compartirlo con los más queridos que se encuentran en España. 

A las alturas del “Canal Wide” (Canal Ancho), empiezan a avistarse hielos a la deriva provenientes de un glaciar cercano. Dado sus reducido tamaño no suponen una gran amenaza para el barco pero sí un factor más sobre el que hay que estar alerta. 

La desconocida fauna local es representada por las focas que aparecen esporádicamente y juegan con los remolinos que se forman en la estela del barco. Lamentablemente desde el momento en el que alguien avisa hasta que los curiosos acuden a verlo, el animal ha desaparecido dejando a su descubridor “con la palabra en la boca”.

Durante la tarde se alista una embarcación y se hace una pequeña expedición a ver los hielos que rodean el barco. Como era de esperar, la embarcación vuelve con muestras de pequeños bloques de hielo que se conservarán en las cámaras frigoríficas de a bordo para conmemorar el paso por estos canales e incluso algún valiente, aunque por higiene no sea recomendable, este hielo terminará dentro de un vaso con algún refrigerio…

Pocas horas antes del ocaso el barco fondea en las proximidades de Puerto Edén, a las puertas del canal más estrecho que cruzaremos en nuestra derrota de camino al Océano Pacífico, la Angostura Inglesa. Este canal debe ser cruzado en unas condiciones muy concretas de marea que no se darán hasta la mañana del día siguiente.

Aprovechando la espera a la que el barco se ha visto forzado, se alista una embarcación y un grupo de afortunados realizan una expedición a este pequeñísimo y recóndito pueblo de no más de 100 habitantes. Mientras algunos miembros de la dotación descubren el pueblo, la embarcación vuelve con un pequeño grupo de habitantes de Puerto Edén, a los cuales el Comandante guía y acompaña en una visita a través del barco y es que la labor diplomática que el “Juan Sebastián de Elcano” lleva a cabo no descansa nunca y llega hasta los rincones más remotos. Con caras de ilusión y un par de recuerdos, la embarcación devuelve a nuestros visitantes a Puerto Edén y recoge nuestra pequeña avanzadilla satisfechos de haber podido pisar un puerto más, por pequeño que sea.

Amanecemos en el Paso del Indio a las puertas de la Angostura Inglesa. La guardia del alba se ha encargado de levantar el fondeo y poner en marcha el barco para comenzar a cruzar el angosto estrecho (valga la redundancia) a la hora exacta que previamente habíamos calculado los Guardiasmarinas, apoyados por los prácticos de la Armada chilena. 

El barco entra decidido, pero con cuidado, en una de las zonas más bonitas y peligrosas que habría de realizar durante su derrota. Con menos de 50 metros de agua a cada banda, el barco serpentea entre una maraña de rocas, acantilados y pequeñas islas que se encuentran repartidas por este paso. Para poder llevar esta maniobra a cabo es absolutamente necesaria la buena coordinación entre todos los miembros  del equipo de navegación del puente y tener perfectamente calculado el punto en el que se ha de cambiar de rumbo, dejando el resguardo ínfimamente necesario con los obstáculos.

Favorecidos por las condiciones meteorológicas y con la confianza que aporta una buena preparación, la dificultad del cruce no impide a toda la dotación disfrutar de las magníficas vistas que el estrecho nos obsequia. Se suceden los comentarios de “podría llegar nadando perfectamente de un lado a otro” o, “lo que daría por poder pasar unos días investigando esos bosques”. Escoltados por una de las embarcaciones auxiliares del barco que realiza fotos, cruzamos el impresionante estrecho sin ningún problema.

Durante el día cruzamos también los pasos de Grappler y el Canal Messier donde nos cruzamos con el Patrullero “Marinero Fuentealba” de la Armada chilena el que, como es costumbre de los hombres de mar, nos saluda y rinde honores realizando una bonita pasada. Durante el ocaso, el barco deja los Canales Patagónicos adentrándose en el inmenso Océano Pacifico. Aunque hemos terminado una de las etapas más impresionantes de nuestro Crucero de Instrucción, la intención es volver a internarse en otro laberinto de canales más al norte denominados canales Chilotes.

Navegando por el Golfo de Penas, bañado por el Océano Pacífico, el sol que nos había acompañado durante estos últimos días ha decidido esconderse esta mañana de marzo. El ambiente se vuelve más húmedo y frío mientras desfogan chubascos intermitentes, sin suponer  ello el menor problema para la navegación, aunque si incomoda a la hora de realizar los trabajos en cubierta a la dotación. Sin embargo nos favorece a los Guardiasmarinas a la hora de estudiar. 

Por la noche nos adentramos en el Canal Darwin a través del cual pasaremos de nuevo al resguardo de las aguas de los canales de Chiloé. Después de haber cruzado pasos anteriores, el equipo de navegación del puente está ya perfectamente adiestrado y goza de confianza suficiente para completar el tránsito, aunque la lluvia, la oscuridad de la noche y los peligros propios al canal no lo ponen nada sencillo.

Navegando ya por el Canal Moraleda, una vez pasado el canal Darwin la noche anterior, las sucesivas guardias se van relevando a lo largo del día. La lluvia cae de manera persistente y mientras los salientes de guardia se quitan los empapados chubasqueros y se ponen a resguardo del frío y la lluvia en el interior, los entrantes asumen sus funciones con ropas secas y dispuestos a mojarse. 

Hoy por la tarde, los Guardiamarinas tenemos la última prueba de conocimiento de la asignatura de diseño de Maquinas. Para más de alguno ha sido una noche larga de estudio y las ojeras empiezan a hacer su aparición. La cafetera ha estado toda la noche que echaba humo y mientras unos estudian sentados otros paseamos de un lado para otro de la cámara con los apuntes llenos de ecuaciones en la mano. Doquiera que mires se oyen comentarios acerca de engranajes, rodamientos y reacciones físicas por todas partes. 

Los 76 Guardiasmarinas que formamos las promociones 416 y 146 nos distribuimos dentro de la cámara y de la biblioteca para apurar las últimas horas de estudio. El espacio no sobra pero nos acomodamos a las circunstancias y aunque se confunden los bolígrafos y los apuntes en ocasiones, se respira una extraña especie de alegría fruto de encontrarnos todos juntos ante la adversidad. El compañerismo crece, montándose corros alrededor de aquellos que tienen las cosas un poco más claras y son capaces de explicar algo de estas incomprensibles ecuaciones. Nos gastamos bromas y se escuchan risas que hacen que esta experiencia, por la que todo Oficial de la Armada ha pasado, sea más llevadera…

Al día siguiente, con la cabeza despejada de fórmulas y gráficas exponenciales, afrontamos nuestro último paso de salida al Pacífico al norte de la isla de Chiloé. Nos disponemos a pasar el Canal Chacao que además de numerosos peligros a la navegación como la Roca Remolinos, Bajo Colo Colo o incluso un tendido eléctrico que cruza la canal de lado a lado a casi 60 metros de altura, cuenta con la particularidad de que por su estrechura y por estar tan cerca del Océano Pacifico, en el de forman corrientes de marea de gran intensidad así que como ya nos pasara en la Angostura Inglesa debemos calcular el momento propicio para su cruce, cerca de la hora de la estoa (corriente nula). Además es domingo en la mar y aprovechamos el régimen de festivo para descansar de unos días de intenso estudio acompañados de bellos paisajes en una navegación tan atípica.

Al llegar al Océano Pacifico este nos recibe con mucha mar de fondo, con olas de 4 ó 5 metros, y viento bonancible por lo que en situación de Maniobra General todos nos ponemos manos a la obra y damos aparejo de cuchillo para seguir la derrota a vela, ¡que esto es un velero, y bien bonito por cierto!

El día llega a su fin navegando a mar abierto, no sabemos si acentuado por altura de la mar o debido a que llevamos varias singladuras surcando los Canales. El caso es que ponemos fin a una gran experiencia, sin duda de la más notables del crucero, que nos hace más marinos, más cultos, y sobre todo, más afortunados.

VIDA A BORDO, EN EL "ELCANO", DEL 14 AL 22 DE MARZO DE 2015

Con fuerte viento y mar gruesa, entre 3 y 4 metros de altura de ola, comienza una singladura más a bordo del "Juan Sebastián de Elcano". Este 14 de marzo de 2015 navegando por la costa atlántica del sur de Argentina, proa a Bahía Posesión que marca el comienzo del famoso Estrecho de Magallanes. 

Son varios los días en que la temperatura sufre un brusco descenso conforme ganamos latitud sur y la sensación térmica disminuye como un rayo. La ropa de abrigo es nuestra “segunda capa” de piel y nos deshacemos de ella para lo imprescindible, asearnos y poco más. Las guardias en el Puente, tan características en este buque por mantener el puente de gobierno al aire libre y estar totalmente expuesto a vientos y precipitaciones, son cada vez más duras.

El barco, gracias a que es ya un octogenario, se comporta como un “jabato” ante las condiciones meteorológicas y el oleaje que rompe sin piedad contra su robusto casco.  

Los mantenimientos y limpiezas a bordo son más complicados de realizar sobre todo en cubierta o por cualquier zona que dé a exteriores: el cabeceo del barco al capear las olas hace que las labores de pintado y barnizado, tan necesarias a bordo, sean francamente incómodas y ante la previsión de lluvias o meteoros, en ocasiones inesperados a pesar de los avances tecnológicos con que contamos, implican una mayor preocupación y detallada programación.

También la mar dificulta la enseñanza, pero la vida a bordo no cesa. No hay mejor escuela que la mar ni mejor plataforma que un velero para aprenderlo. Hoy, dos grupos de Guardiasmarinas imparten en su Cámara sendas conferencias profesionales: la primera de ellas trata sobre el “Almirante Barceló y el asedio al Peñón de Gibraltar” en la que se pone de manifiesto el carácter perfeccionista y la claridad de ideas que tuvo el Almirante Barceló hace siglos en las confinadas aguas del Estrecho de Gibraltar al diseñar las barcazas bombarderas. En la segunda nos muestran los barcos que nuestra Armada tendrá en un futuro no muy lejano en “El proyecto de las F-110”, plataforma que presumiblemente sustituirá a las fragatas clase “Santa María”. Ambas conferencias son expuestas con gran claridad de ideas y son de gran interés para el auditorio, prueba de ello fueron los extensos turnos de comentarios y preguntas a la finalización de ambas.

La tarde transcurre con normalidad, si bien el frío en cubierta hace que la actividad por alcázar, combés, castillo y toldilla sea algo más reducida de lo habitual.

La jornada dominical amanece algo mejor que al comienzo del fin de semana, lo cual por suerte propicia las diversas actividades en cubierta programadas para el día de hoy. 

Al asomar el limbo superior el sol, el cielo se abre paulatinamente y provoca un ligero amaine del viento, obligándonos a cargar aparejo y arrancar motor durante unas horas hasta que el viento vuelve a cargar. La velocidad del barco no acompaña a su adrizamiento ya que se mantiene la mar en sentido transversal, pero a las pocas horas volvemos a dar velamen y navegamos a favor de la mar. Tras desayunar chocolate con churros, la mayoría de los Guardiasmarinas estudiamos para nuestra segunda prueba de conocimiento de la asignatura de diseño de máquinas.  La cámara de caballeros alumnos y damas se transforma de un gran comedor a una gran biblioteca donde la concentración de los alumnos, inmersos en sus apuntes y libros, es tal que explicaciones y consejos que otros intercambian no les impiden continuar su estudio apurando las últimas horas antes del examen de mañana. 

Tiene lugar en cubierta la tradicional Misa voluntaria en el alcázar así como el posterior concierto en el que la banda de música nos hace disfrutar de sus buenas maneras con los instrumentos y olvidarnos fugazmente del frio. Qué duda cabe que para entrar en calor no hay nada como dar palmas y si encima se acompaña con el júbilo y buen ambiente mientras cantamos, mucho mejor.

El sol asciende hasta la hora de la meridiana y las temperaturas lo hacen  también y, dado que hace tiempo que no se celebra y las condiciones hoy todavía lo permiten, la comida la realizamos en cubierta todos juntos: algunos entrantes, paella, y una rica ternera que embarcamos en la escala en Montevideo. 

El principio de la semana se ve marcado por la inminente escala en el próximo puerto, Punta Arenas.

Por la mañana se toca Maniobra General para terminar de cargar y aferrar el aparejo y, por la tarde, un grupo de Guardias Marinas impartimos la recalada de cruce del Estrecho de Magallanes en el que explicamos cuándo y cómo debemos cruzar la Primera y Segunda Angostura que lo conforman y cómo será la aproximación y atraque en el muelle Arturo Prat de Punta Arenas. Tras la recalada, como ya es habitual este crucero de instrucción, tienen lugar unos minutos musicales: tres alumnos interpretan con su guitarra y uquelele “Over the Rainbow”, canción que se está convirtiendo en un clásico del viaje. A continuación otro grupo de Guardiasmarinas expone la conferencia cultural de la ciudad patagónica de Punta Arenas.

A primera hora de la tarde, doblamos Punta Dungeness que delimita el margen norte del Estrecho de Magallanes desde donde entramos ya en aguas jurisdiccionales de Chile. Navegamos a palo seco con corriente a favor de 1 nudo y con vientos de 40 nudos del NW en contra que reduce nuestro andar. Mientras nos adentramos en las legendarias aguas del Estrecho de Magallanes cerrando distancias a Bahía Posesión, a nuestro alrededor observamos varios campos de plataformas petrolíferas a las que ya estamos acostumbrados. Al día siguiente realizamos navegación de precisión desde muy temprano en la madrugada y mientras nos aproximamos a la primera angostura, a las 0600 de la mañana, embarcan los prácticos de la Marina de Chile que nos auxiliarán en nuestra navegación hasta el puerto de Punta Arenas. Las temperaturas han ido descendiendo y todos nos enfundamos nuestros trajes de frio, guantes y gorros de lana. 

Comenzamos así la navegación por la primera angostura con una corriente de 1 nudo a favor que pronto se convierten en 4.2 nudos haciéndonos alcanzar velocidades de hasta 11 nudos. Tanto avante con Punta Delgada, el sol despunta permitiéndonos ver que navegamos entre dos orillas que están separadas apenas dos millas. Un grupo de Guardiasmarinas dirige la navegación de precisión y recomienda rumbos a navegar para deshacer los efectos de deriva y abatimiento por el viento y la corriente.

En  el barco, la actividad en cubierta empieza a ser intensa. Doquiera que mires hay gente limpiando, barnizando, pintando, sacando brillo a los metales o adujando cabos y estachas para nuestra entrada en puerto. Eso sí, todos están con cámara de fotos y teléfono móvil en mano para realizar alguna instantánea de su paso por estas aguas. Los Guardiasmarinas, realizamos un examen de navegación astronómica de la asignatura de navegación contemplado en nuestro plan de estudios. Como en casi todo en la vida, unos salen contentos y otros no tanto. 

Tras dejar atrás el Bajo Satélite que delimita el final de la primera angostura, navegamos por Bahía Gregorio y pronto avistamos el Bajo Tritón, punto medio que se encuentra al norte de nuestra derrota entre las dos angosturas.

Cruzamos la segunda angostura apoyados en una corriente que va aumentando hasta los 6 nudos permitiéndonos alcanzar velocidades de hasta 13 nudos. Una vez doblado el Cabo de San Vicente, navegamos a rumbo SW primero y S después. En este tramo nos acercaremos a Isla Magdalena, famosa por ser una de las reservas naturales de pingüinos, Rey de la Patagonia, pero lamentablemente la visibilidad se reduce al alcanzarnos por la proa un chubasco que desfoga a nuestro paso y que la guardia de meteo ya había pronosticado.

Ya en la rada de la ciudad de Punta Arenas nos vuelve a alcanzar otro chubasco en la aproximación final al fondeo. Al ordenar fondo, el sol se abre paso a través de un claro en el cielo formando un arcoíris que parece nos da la bienvenida a estas frías tierras. 

Permanecemos fondeados al 096 del faro del muelle Arturo Prat de la ciudad de Punta Arenas 2800 yardas, con viento  bonancible moderado del WSW con rachas de viento fresco, marejadilla, cielos cubiertos y buena visibilidad a la espera de levantar el fondeo a la mañana siguiente. 
A 0700 horas se toca por el sistema de Órdenes Generales ¡¡¡¡¡¡Grupos Activos de Castillo, Puente y Servo ocupen sus puestos!!!. Comenzamos a levar y antes de recuperar el primer grillete de la cadena embarcan el práctico y el oficial de enlace. La mañana ha amanecido, fría, sin viento y despejada dándonos una tregua tras la singladura pasada. Tras zarpar el ancla, navegamos para realizar saludo al cañón a la plaza. 

Se toca ¡¡¡¡Babor y Estribor de Guardia para entrar en puerto!!!! Todos formamos en nuestra zona asignada mirando por babor hacía tierra. Evolucionamos con el barco hasta encontrarnos tanto avante con el Casino 21 de Mayo a 1000 yardas donde se manda firmes a las formaciones y abrimos fuego con los montajes. Desde esa misma zona, somos contestados por una batería móvil de la Marina de Chile. Tras finalizar las salvas, continuamos nuestra aproximación hacia la cara norte del muelle Arturo Prat de Punta Arenas. Allí nos esperan autoridades civiles y militares acompañados de la banda de música chilena. Interpretan alternativamente la banda de música chilena y la banda música española piezas musicales que dan más vistosidad a nuestra llegada a estas tierras australes.  

El segundo día en Punta Arenas amanece sin más novedad que el frío típico de la zona en la que estamos, la ciudad más austral del mundo. A las siete de la mañana un autobús con dotación y alumnos sale en dirección al Parque Nacional Torres del Paine, para realizar una excursión guiada en éste idílico lugar considerado la octava maravilla del mundo y declarado reserva de la biosfera por la UNESCO. Las montañas que dan nombre al parque son de granito que tras el paso de los años los glaciares, la  nieve y el viento han ido modelando. El nombre Paine proviene de la lengua de los mapuches y significa azul. Durante el tour vimos muy de cerca guanacos y ñandús, animales característicos de esta zona. También fuimos testigos de excepción, como si de un documental se tratara, de cómo un ñandú corría tras un zorro para evitar que una de sus crías fuese atacada. Dentro del parque existen diversas rutas establecidas para recorrerlas a pie o en bicicleta y a lo largo de él existen refugios y hoteles donde uno puede alojarse. Según nos decía el guía, recibe 120.000 visitas al año. El azul está presente en todos los lagos del parque debido al cobre existente en sus tierras y que le dan este color tan característico. 

Al día siguiente el barco se viste de gala para recibir a media tarde al ministro de Defensa de España y se cubren vergas, jarcias y botavaras para rendirle los honores reglamentarios. El ministro saluda a todos los integrantes de las formaciones en cubierta. A continuación un grupo de Guardiasmarinas pasamos unos minutos conversando con el ministro.

Más tarde, ese mismo día, acudimos al 120 aniversario de la fundación de la Sociedad Española de Punta Arenas invitándonos a una comisión del barco a su celebración. El ambiente de confraternización es tan marcado que no tardamos en arrancarnos a cantar juntos más de una canción. 

El domingo amanece con el cielo color plomizo, lluvias intermitentes y bastante frío. Acudimos por la mañana al homenaje que españoles y chilenos le rinden al insigne marino Pedro Sarmiento de Gamboa en ciudad Rey don Felipe, asentamiento que estableció al arribar a la Patagonia y que debido a las inclemencias de estas tierras y a las penurias que pasaron sus colonos no prosperó. Hoy día se le conoce como Puerto del Hambre y los vestigios de una iglesia a los pies de un altar son los únicos testigos del asentamiento.  Esa misma mañana en la Plaza de Armas de la ciudad de Punta Arenas se rinde homenaje a la empresa española iniciada por Fernando de Magallanes y finalizada por Juan Sebastián de Elcano. Las ceremonias estuvieron presididas por el ministro de Defensa de España.

A 1700 horas se ordena ¡¡Babor y Er de Guardia para salir a la mar!!, ¡¡¡¡¡¡Babor y Er de Guardia para salir a la mar!!!!!!! A la voz del Comandante el buque inicia la maniobra de desatraque del muelle Arturo Prat del puerto de Punta Arenas. Nos despiden desde el muelle el ministro de Defensa español, el viceministro de Defensa de Chile, el embajador de España en Chile, autoridades civiles y militares, allegados y autóctonos después de una grata estancia en puerto, deseándonos vientos largos y buena mar. Lo hacen al son de los acordes de las bandas de música de la marina de Chile y del "Juan Sebastián de Elcano". 

Tras realizar la maniobra de desatraque ya con la proa hacia fuera, se ordena ¡¡Maniobra General!! ¡¡Maniobra General!!. ¡¡Listos a izar y cazar los cangrejos prolonga driza de contrafoque!!. Al izar el aparejo de cuchillo se para motor navegando a vela. Acto seguido se izan y cazan los estays alcanzando una velocidad de 3,5 nudos con un viento fresquito W. Esta nueva navegación por el Estrecho de Magallanes y los canales patagónicos la realizamos con el apoyo de dos oficiales de la Marina de Chile que nos acompañarán hasta nuestra recalada en Valparaíso. 

Nos adentramos así en el Paso Ancho comenzando el decimosegundo cruce de los Canales Patagónicos que realiza este octogenario buque.

PATRULLERO CHILENO "CABRALES"