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Categoría: Noticias
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Publicado el Viernes, 02 Diciembre 2016 16:15
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Escrito por jeronimo
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Los remolcadores nos alejaban poco a poco del muelle. Tras la maniobra de “revirar” el barco nuestra proa apuntaba a la salida del puerto, era el momento de ir diciendo adiós a Dakar. Una vez libramos la Isla de Gorée dimos las velas y nos alejamos poco a poco del continente africano.
Todos vivimos experiencias nuevas que solo se podrían haber vivido aquí en África. Los cuatro días que duró la escala en puerto dieron para mucho. La ciudad en sí es muy grande, la zona metropolitana supera el millón de habitantes. Tuvimos la oportunidad de ver un poco la ciudad y visitar varios monumentos, como el del Renacimiento Africano. Desde lo alto de la estatua se puede ver toda la ciudad y gran parte de la costa. Hay quien lo llama la Estatua de la Libertad de Senegal.
El día de llegada jugamos un partido de fútbol contra un equipo de fútbol del Ejército senegalés. Aunque el resultado no fue favorable triunfó el espíritu de camaradería entre España y Senegal. Lo que da de sí un “simple” amistoso. Esa misma noche tuvo lugar la recepción a bordo, en la toldilla, que sobretodo fue una oportunidad fantástica para poner en práctica nuestro francés.
El día 23 de noviembre pudimos visitar el destacamento ‘Marfil’ del Ejército del Aire que tiene base en el aeropuerto de Dakar. Un auténtico placer visitar a nuestros compañeros del “aire” y ver cómo trabajan aquí, tan lejos de casa. Este día también se aprovechó para conocer los mercados de la ciudad y comprar algún recuerdo para familiares y amigos. Por la noche tocaba salir de fiesta y qué mejor sitio que la discoteca Le Patio en la zona de Almadíes, que sin duda era la más internacional de la ciudad.
El día siguiente visitamos las instalaciones del Arsenal militar (donde estábamos atracados). Vimos la sala de planeamiento y el centro de información del mando de operaciones de la Armada Senegalesa. También nos llamaron mucho la atención los modernos simuladores de los que disponen. El de navegación por ejemplo es muy similar al que tenemos en Marín.
Luego volvimos al barco para asistir a una serie de conferencias profesionales impartidas por el Agregado de Defensa en Senegal y el representante del Ministerio del Interior y la Guardia Civil en Senegal. Por la tarde fue el momento perfecto para visitar la Isla de Gorée, sin duda uno de los atractivos de la zona y visita obligada en Dakar. Otro ‘Patrimonio de la Humanidad’ de la UNESCO que visitamos en este crucero. Además merece la pena visitar sus mercados, empaparse de su cultura e historia e incluso para tomar algo después de una tarde provechosa.
El día 25 de noviembre aprovechamos el día libre para alejarnos de la ciudad. Primero fuimos a la ‘Reserva Bandia’. Ahí nos adentramos en su safari, donde vimos rinocerontes, jirafas, cebras, gacelas, avestruces, monos y cocodrilos, entre otros animales. Me fascinó lo cerca que estaban algunos animales del coche.
Después viajamos al norte de Dakar para visitar el Lago Rosa, primero paramos a comer en un restaurante autóctono muy bien ambientado que además tenía piscina, lo cual se agradecía porque el calor se hacía notar. Después de comer visitamos el lago, que estaba rosa.Tuvimos suerte porque no siempre lo está. También hicimos un tour de unas dos horas alrededor del lago, el desierto y la playa unos en “quads”.
Esta excursión ha sido sin duda una experiencia fantástica que ha hecho de este puerto uno de los más atractivos del Crucero. Esa noche despedimos el puerto con una buena cena en el restaurante Charly Dakar, muy bien ambientado, con música en directo, un servicio excelente y una comida fantástica.
Una vez dejó de verse la costa y tras un día tranquilo de vuelta a la navegación, la dotación se retiraba a descansar. Unos se acostaban recordando anécdotas de Dakar, otros en cambio ya tiene la mente en La Palma.
España está cada vez más cerca.